Historias con helados artesanales.

En nuestros largos de actividad, muchos nos mostraron que la felicidad puede vivir dentro de un cucurucho de helado de crema y chocolate.


El hombre tubo ganas de tomarse un heladito artesanal a la vieja usanza de cuando era un pebete. Fue algo impensado. Estaba caminando en pleno centro de la ciudad con un calor y una humedad infernal hasta que una mano interna le señaló el camino de las viejas costumbres de pibe, allá en el sitio de su nunca olvidada infancia.

Entonces, el hombre se volvió chiquito y con su cara golosa y su boca reseca, pidió: "Me da un cucurucho de crema y chocolate, por favor".

Mientras el dueño, con una sonrisa, le preparaba la golosina que alimenta, el hombre comenzó a recorrer, sin darse cuenta, las enormes fotos de la heladería, donde creyó descubrir un paisaje nevado lleno de montañas y de verde, que le hablaba al oído de algún nonno de aquellos que, como el suyo propio, alguna lejana vez tomaron sus bártulos y en "la panza" de un buque, arribaron al puerto de Buenos Aires allá por el 1900 y se quedaron a vivir aquí, a fundar una familia sin olvidar el paese lontano.

Todas esas pequeñas historias las recorrió como un gran beso nostalgioso que olía a tanos en domingos de pasta y parentela, cuando los chicos tenían una masita para ellos y los grandes hablaban de sus cosas en las suyas. Esa enorme mesa a la que soñaba sentarme cuando fuera "grande", para estar, oír y meter de vez en cuando alguna que otra frase.

Al hombre se le llenaron los ojos de añoranzas cuando dio el primer lengüetazo sobre aquel dulce y helado sabor de antaño.

"Dio Benedetto", se dijo, como en un rezo, idéntico al nonno don Luiggi, que le brotó por entre su fría lengua y ese ayer de nieto de italianos.

En dos minutos había recuperado su inocencia y su origen, amén de saber que ese helado artesanal era el mismo, con igual sabor y calidad, porque este heladero de hoy, seguro pariente de mediterráneos de toda la vida, debía tener la receta, actualizada, de aquellos, los primeros, que vinieron a hacer la América y se quedaron.

El hombre vuelto niño inclinó la cabeza y descubrió, a uno de sus costados, la golosa presencia de un pibe de verdad que, mientras disfrutaba su vasito de varios gustos, lo contemplaba con esa típica curiosidad de los chicos.

Sus ojos se unieron por un mágico segundo y a ambos le nació una sonrisa de colegas que contagió al heladero que los espiaba.


El patrón también regresó a sus primeros patines de los Reyes Magos y se le dio por pensar: "Que suerte que tienen estos dos de poder hacer una pausa en medio del trabajo y gozar de un helado morrocotudo sin preocupación".

Por su parte el hombre filosofó, al módico precio de un heladito artesanal:
"Este lugar me ha hecho revivir el tiempo en el que yo era el rey de la casa, con las rodillas borroneadas a rayones hechos en el fútbol o bien trepando árboles, con la caripela que olía a duraznos priscos y a ciruelas robadas en la quinta de al lado cuando llegaban los veranos. ¡Que fortuna la de este chiquilín... que apenas levanta del piso y tiene toda la vida por delante con montañas de helados para comer en el futuro. ¡ Si él supiera la envidia que le tengo! ¡Si lo supiera!"

Mientras tanto, mientras liquidaba los últimos tramos artesanales el mocosito razonaba:
"¿Cuándo llegaré a ser grande como estos dos que hacen lo que se les canta? Uno, estando todo el santo día metido en los helados y el otro, embuchándose uno de crema y chocolate como si tal cosa, tranquilo y sin apuro.

Ellos dos tan campantes y yo teniendo que estudiar las ocho materias que me llevé a marzo. ¿Cuando creceré para ser dueño de una heladería y poder empacharme con 200 helados por semana?

Como puede verse y leerse: Para que todos nos envidien, la felicidad posible suele venir dentro de un cucurucho de helado artesanal que se puede tomar a cualquier edad y a cualquier hora todos los giornos del año.


                                                                          *Nota extraídas de la revista LA VOZ DEL AUTENTICO HELADERO ARTESANAL. Año 20- Nº 97.


INICIO * HISTORIA * CONTACTO * LIBRO DE VISITAS
 HELADOS: Helados - Postres Helados - Copas Heladas - Tortas Heladas
Yogur Helado - Helado Soft - Alfajores y Bombones Helados - Bandejas Heladas
Variedades Heladas - Paletas Heladas - Jugos Licuados y Batidos - Toppings 
REPOSTERIATortas de Fiestas - Tortas Repostería - Postres Semi-frios
Tartas Repostería - Para la hora del Té... - Alfajores de Repostería
OTROS: Bebidas con Alcohol - Bebidas sin alcohol - Cafetería -
Desayuno y Meriendas Sorpresa - Novedades 

HIELO * TODO P/ FIESTAS * RECETAS * JUEGOS * HOY ES EL DIA DE... * GALERIA
 SOLO FANS * SITIOS INTERESANTES * DELIVERY * PREGUNTAS FRECUENTES

Copyright Heladería Damevin - Junio de 2002 - Reconquista Santa Fe Argentina