Helados aristocráticos.

Desde tiempos inmemoriales, los grandes hombres se aficionaron a los helados. Aquí, hacemos un breve "racconto" de esas cosas.

Ya desde los mismos comienzos de la Historia, divisamos nombres y apellidos notables que tienen que ver con los sabores helados en sus distintas manifestaciones.
En China, se los tomaba en el templo del cielo y en pleno invierno. Allí se los llamaban "Pa-Da-La" y eran un alimento presente tanto en los gobernantes cuanto entre los gobernados.
También los tomaron los monarcas del hemisferio occidental, desde el Rey Sol, Luis XIV de Francia, hasta Moctezuma (el jefe del imperio Azteca). Igualmente, se deleitaron con "jugos de fruta, hielo y otras delicias de ese tenor" los habitantes de la antigua Roma, como el mismísimo Julio César y el "loco" Nerón, quien mandó a guardar en secreto la receta de su preparación y la manera de conservarlos para que nadie más que él mismo pudiera disfrutar de ese deleite divino.

En la Grecia imperial, Alejandro Magno adoptó a los helados como premios de guerra, así entrego una copa a sus soldados más valientes al finalizar las batallas.
El padre de la medicina moderna, el gran Hipócrates, hace 2500 años, contaba a sus discípulos que: "los alimentos ingeridos serán sus remedios" y entre los mismos detectaba y recomendaba las cremas heladas, "porque contribuyen al buen estado de salud y el bienestar general del organismo".
En suma, desde los tiempos remotos los "grandes" ligaron sus nombres a los helados.

Cupido y los helados.

El pequeño Dios Cupido, además de herir muy bien si lo hace adecuadamente, irrumpe también en el corazón de los mayores.

Acaba de ocurrir en la ciudad de  Lima, capital de Perú, en el albergue para personas de edad. Allí, Julio Castro, de 82 años y María Oliver, de 72, se conocieron y luego de seis meses de noviazgo, decidieron casarse y unir sus  vidas "hasta que la muerte los separe". La hoy feliz pareja se conoció cuatro años en un baile organizado en el albergue donde ahora se hallan. ¿ y cómo lo hicieron? tomando helados. Luego invitación viene, helado va, hace seis meses decidieron profundizar ese conocimiento y fortalecer sus lazos sentimentales.
Don Castro es reincidente, pues estuvo casado ya con otra mujer del albergue que falleció repentinamente y quedó viudo al poco tiempo de su matrimonio.  


El anciano entró al lugar cuando tenía 72 años y declara que no pensaba que a esa edad pudiera llegar a enamorarse pero "ahora estoy convencido que el ser humano puede amar en cualquier momento de su existencia".
Castro ha contado su nueva experiencia amorosa concretada en un nuevo casamiento.
"Ella no aceptaba al principio mis propuestas, porque desconfiaba de los hombres. Al parecer tuvo varias decepciones sentimentales, pero luego supe ganarme su cariño", admite el hombre.

"Solo quiero disfrutar ahora de la compañía de María, confiesa, porque mis parientes parecen que se olvidaron de mi y sus visitas son cada ves menos frecuentes", termina diciendo.
María señala, por su parte, que gracias a los helados y hace 4 años, cuando llegó al albergue, pudo iniciar una sólida amistad con el que ahora es su marido y de esa amistad paso al idilio.
"Lo que más me atrajo de él, fueron su caballerosidad y nobleza, indica María"  y con el tiempo comprendí que realmente sentía un amor sincero por mí.
Esta es la primer vez que ella se casa, y la boda tubo lugar ante el alcalde de distrito limeño de el Rimac y las autoridades del sitio. Los asilados disfrutaron de un día de fiesta y como postre comieron abundantes porciones de helados de los más variados gustos.
En la residencia se acondicionó un ambiente adecuado para la flamante pareja que, según el médico del lugar, disfrutará del compañerismo más que de una atracción física, dada su avanzada edad.
No obstante, es factible que puedan desarrollar, una moderada vida sexual, aunque estarán expuestos a problemas cardíacos, agregó.
"Sin embargo como las personas de la tercera edad tienden a la depresión por razones orgánicas, una forma eficaz de combatir ese problema es compartiendo el tiempo con otras personas como apoyo emocional".


Auguri...Helado de limón y champagne.

Hace apenas un par de décadas, la bebida oriunda del centro de Francia era única y exclusivamente consumida por gente de mucho dinero y rancio abolengo. A comienzo de los setenta efectivamente, degustar un buen champagne, era sinónimo de un alto status, ya que decir "champagne" era decir "champagne francés", lo que, por supuesto, equivalía a desembolsar una buena cantidad de dólares.
En este tiempo, los memoriosos lo deben recordar bien, los espumantes argentinos apenas comenzaban a despuntar. No obstante, paso a paso, el champagne de este rincón de América, fue mejorando su performance, Hoy se pueden conseguir botellas de un champagne aceptable, que si bien no está en el mismo rango que el galo, puede servir muy bien como acompañante de un helado artesanal de limón, porque, claro, cuando el calor aprieta, degustar algo rico, sabroso y de buen cuerpo es muy gratificante.

¿Cómo se elabora?
La elaboración del champagne lleva una doble fermentación, la primer en cubas, la segunda en la botella misma. A continuación se retiran los depósitos acumulados en el cuello de la botella, que inmediatamente se cierra en forma hermética con un corcho y un alambre de seguridad.
En la penúltima etapa de elaboración, se agrega a la mezcla de vinos de base, generalmente chardonnay y pinot nir, una cierta cantidad de licor de expedición con levaduras y óxido de carbono en forma de burbujas, estas últimas, vale acotarlo, son un índice de calidad cuando puede apreciarse que se desprenden desde la base de la copa, en forma de rosario y muy chiquitas.

Cuestión de estilos...
De acuerdo con la cantidad de azúcar que agrega el licor de expedición, los champagnes pueden ser más o menos secos. Ya no se estila beber los dulces de antaño y por eso podemos decir que los demi-sec van muy bien con los postres, mientras que los brut son para cualquier momento, pero sobre todo para acompañar una comida.
Si bien se dice que el champagne puede ir de punta a punta en un menú, no se recomienda junto a una carne roja ni a platos fuertes, a menos que se trate de un gran champagne auténtico, DOC en la jerga de los enólogos, lo mejor es servirlo como aperitivo y con una entrada fría, para presentarlo nuevamente a la hora de los brindis, acompañando el postre... o como postre mismo, esto es limón al champagne.
Los champagnes rosados, otra vez de moda entre nosotros, se adaptan mejor a una comida liviana compuesta.

Con respecto a la salud...
Podríamos recordar que el champagne es bueno para la relajación del estado de ánimo, ya que tiene un suave efecto sobre el sistema nervioso central.
En contrapartida, los diabéticos deben consumir únicamente los champagnes secos "brut", aún así beberlo de manera muy dosificada, ya que es rico en calorías, por otra parte, el champagne no es malo para las personas con trastornos hepáticos o problemas de gota, así mismo no entra en las dietas para gastritis y úlceras.

Como disfrutarlo...
Tienen razón los que intuyen que hay algo mágico en el champagne, su cuerpo suave pero firme, su aspecto brillante , cristalino y la amplia gama de sabores y sensaciones que permite,  lo hacen una bebida ideal para diferentes momentos. Para beber solo champagne lo mejor es elegir un brut, un extra brut o un brut nature, es decir uno bastante seco.
Los rosados también conforman una buena opción cuando se trata de brindar o de disfrutar una copa. Los elaborados con Cabernet Sauvignon van bien con las comidas, para la cocina se puede elegir uno seco y utilizarlo como un vino blanco tranquilo, ya que va bien en recetas de carnes blancas, pescados y mariscos.

El limón al champagne...
No diremos aquí cual es el mejor champagne para elaborar un buen limón al champagne como sabor de helado, ya que cada artesano sabe bien cual es la formulación que para él mejor se acomoda a la preferencia de sus clientes. Hay heladeros que prefieren usar champagne demi-sec, pero también hay quienes dicen que nada hay mejor como un buen brut para elaborar un helado de limón al champagne. Claro que todo depende de si el público habitual se suele inclinar por los sabores más dulzones o no, y ciertamente, los costos no son los mismos.
Sin embargo lo que si podemos mencionar es que a la hora de hacer limón al champagne propiamente dicho, es decir, helado artesanal de limón sumergido en champagne, en general en una relación de 3/4 a 1/4, hay 2 opciones ambas igualmente válidas.
La ortodoxia dice que, siendo el limón un sabor ácido, lo mejor es mezclarlo con un champagne demi-sec, , rosado preferiblemente. No obstante, los brut y los extra brut nacionales, de buen cuerpo, pueden, ser buenos partenaires del helado de limón.
De cualquier manera, en los dos casos , es indispensable, servir en el momento, en copas altas y de bocas ensanchadas.
También cabe tener presente que debido a su versatilidad, el limón al champagne puede cumplir tanto la función de cocktail, como la de postre.

 


                                                                                                        *Notas extraídas de la revista LA VOZ DEL AUTENTICO HELADERO ARTESANAL.


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