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El helado, mucho más que una golosina.
Las altas temperaturas que acompañan a los
meses de primavera y verano en Reconquista nos incitan a ingerir
alimentos o productos ligeros, frescos o fríos, con la idea de calmar
la sed y refrescarnos un poco.
Una alternativa interesante, más de lo que muchos piensan, es tomar
helado, un producto alimenticio apetitoso, refrescante y fácilmente
digerible.
La importancia en la alimentación.
El helado es bastante más que un postre o un capricho veraniego, pues
juega un papel importante en la alimentación, desde el punto
nutricional, dada la riqueza de sus ingredientes.
El helado es un alimento completo, importante en toda dieta variada y
equilibrada.
Por su composición y contenido calórico se adapta perfectamente a la
alimentación tanto de verano como de invierno.
En verano nadie se resiste a la tentación, ¿y en invierno?
Para combatir el frío se precisa una alimentación rica en calorías y
proteínas, y los helados las aportan de una forma equilibrada y
sabrosa. Además los helados contribuyen a la hidratación, combaten la
sequedad de las vías respiratorias, facilitan la digestión y crean una
sensación de bienestar. Todas estas características hace del helado un
producto adaptable a todas las edades y dietas.
Niños, deportistas y ancianos, pueden encontrar en él una forma
agradable de alimentarse.
Los helados son una buena opción de postre y merienda para todos los
niños, en especial para aquellos que no les gusta la leche. Son
excelentes para los ancianos con problemas de masticación por su
textura suave y cremosa, de modo que también llega a ser un aliciente
en su alimentación. Para los deportistas son una fuente rápida
de energías y nutrientes.
En general, el helado debe formar parte de nuestra alimentación
regularmente, como complemento de una dieta variada.
EL HELADO ALIMENTA DE VERDAD!!!
¿Sambayón o "Sabayon"?
La famosa crema en base a leche, yemas de
huevo, azúcar, vino marsala y whisky es uno de los gustos preferidos.
Pero su denominación es objeto de controversias.
El nombre de este sabor suscita algunas cuestiones que no está de más
dilucidar.
usualmente, la crema a la que hacíamos referencia más arriba es
conocida como "Sambayón". No obstante, este vocablo no existe ni en
nuestra lengua castellana ni en ninguna otra, según se confirmara en
la Academia Argentina de Letras.
rastreando el germen de la substancia, no es muy difícil enterarse de
que proviene de la tierra de Napoleón .
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Al parecer, la crema "Sabayon" era uno
de los aderezos preferidos en las cortes francesas de la Monarquía de
Julio, pues así lo atestiguan las diversas obras de los novelistas
naturalistas de la época. Empero, es difícil indagar acerca del
verdadero origen del producto, ya que como sucede con muchas otras
recetas, las pistas se van volviendo oscuras a medida que se avanza en
la investigación.
De todos modos, lo importante del caso es que la crema "Sabayon" es de
origen francés y la grafía es justamente así sin eme y sin tilde. Pese
a ello en la Argentina es muy común encontrar la palabra "Sambayón" en
lugar de Sabayon. Esto proviene de un viejo error y constituye un
ejemplo de lo que la Real Academia Española ha dado en llamar
"vulgarismos", es decir, palabras que el pueblo utiliza de forma
incorrecta.
Ahora bien la voz francesa "Sabayon" no tiene traducción en
Castellano. Si se siguen las reglas de los académicos, se debería
usar, ante la ausencia de una palabra nativa, la palabra, con su
grafía original y, en la medida de lo posible, su pronunciación
original. Por ello, lo estrictamente correcto es escribir "Sabayon",
sin olvidarse de las comillas, pues ellas indican que estamos ante una
palabra de origen extranjero.
En cuanto a la enunciación, no es muy difícil: habría que leer "sáb(a)yó(n)"
(los paréntesis indican letras que deben decirse de forma apagada y
los tildes marcan las vocales que exigen énfasis.
Sin embargo, también es cierto que hay palabras que, originadas en
diferentes lenguas, son aceptadas por la Real Academia a partir de su
uso generalizado, con o sin su grafía natal. Así sucedió con la
francesa "garaje", que leemos "garaye" o "garash".
Como vemos, la cuestión está abierta. Cada uno de los heladeros deberá
decidir si quiere perpetuar la cuestionada palabra "Sambayón" hasta
que la fuerza de la costumbre la haga una palabra admitida por la
Academia de Letras, o bien si prefiere adecuarse a las directivas
vigentes y utilizar el vocablo original, ejerciendo así una labor
pedagógica para con la clientela. Ud. decide.
*Notas extraídas de la revista
LA VOZ DEL AUTENTICO HELADERO ARTESANAL. |
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