 |
|
Un buen champagne para cada comida.
La creciente calidad y variedad de
productos nacionales plantea una incógnita a la hora de elegir la
bebida que acompañe nuestra elección gastronómica.
Dentro de esta diversidad, los espumantes se han convertido en una
alternativa más, junto con el resto de los vinos. Y como ellos,
también presentan variedades que combinan mejor con uno u otro plato,
al igual que los tintos y los blancos.
Por ejemplo el Extra Brut combina muy bien con todo tipo de canapés, o
con comidas a base de carnes blancas con salsas cremosas. Mientras que
el Demi Sec, por ser dulce, es ideal para acompañar postres. Con
pastelería navideña también es una buena opción, al igual para las
comidas agridulces. Por último, el rosado es indicado para servir
junto a carnes rojas y de caza con sutiles preparaciones y en el punto
bleu (apenas cocido y muy jugoso).
En realidad, esta variedad se
adapta bien a los appetizers, las entradas, los platos y hasta los
postres. Es el comodín.
Otras de las diferencias a tener en cuenta cuando se habla de
espumantes, es el método de elaboración que podrá ser Champenoise
(tradicional) o Charmat.
La diferencia entre ellos radica esencialmente en el costo del proceso
y el tiempo de guarda o descanso del producto.
El método tradicional es el más costoso, y el producto final puede
tomar de 6 a 30 meses; mientras que el método charmat permite obtener
un producto de buena calidad en menos de 6 meses con procesos más
prácticos.
Obviamente estas diferencias se verán reflejadas en el precio de venta
al público.
*Notas extraídas de la
revista FORTUNA.
|